Durante su participación en una reciente reunión regional, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, destacó la importancia estratégica del Mercosur como catalizador de integración y progreso para las naciones del Cono Sur. En su intervención, el líder abogó por la relevancia continua del grupo como instrumento esencial para abordar los retos del siglo XXI, al tiempo que instó a intensificar la colaboración económica y política entre los países miembros.
Peña destacó que el Mercosur ha sido esencial para impulsar la estabilidad, el comercio y el diálogo en la región. Sin embargo, admitió que el bloque se enfrenta a importantes desafíos en su modernización y adaptación a los cambios del entorno global. En este contexto, exhortó a sus colegas a progresar en una agenda de reformas que brinde al Mercosur mayor flexibilidad y competitividad, particularmente en un escenario mundial caracterizado por tensiones geopolíticas, avances tecnológicos y nuevas dinámicas comerciales.
El presidente paraguayo enfatizó la necesidad de superar barreras internas y resistencias que, en su opinión, han limitado el potencial del bloque. «Tenemos que dejar de ver al Mercosur como una camisa de fuerza y comenzar a concebirlo como una plataforma de oportunidades», expresó, al tiempo que destacó la importancia de facilitar la circulación de bienes, servicios y capitales, así como de generar condiciones para una mayor movilidad laboral y cooperación científica.
Durante su discurso, también habló sobre la importancia de progresar en la firma de pactos con otras naciones y bloques económicos. Especialmente, destacó el acuerdo no finalizado entre el Mercosur y la Unión Europea, subrayando que es una oportunidad única para expandir mercados y captar inversiones. Aunque admitió que el proceso ha sido extenso y complicado, Peña reafirmó el compromiso de su gobierno de respaldar las negociaciones y enfocarse en resolver los asuntos que aún están sin resolver.
En cuanto a la política interna del grupo, instó a reconsiderar los mecanismos de decisión y a promover una gestión más activa, donde los intereses personales no impidan el progreso común. También sugirió que el Mercosur debería ser un lugar donde las diferencias entre naciones grandes y pequeñas se manejen con criterios de justicia y solidaridad.
Peña también dedicó parte de su discurso a reflexionar sobre el papel del bloque en la transición energética y el desarrollo sostenible. En este punto, destacó el potencial que tiene la región para liderar la producción de energías limpias, como la hidroeléctrica, el hidrógeno verde y la solar. En el caso de Paraguay, recordó que el país genera el 100 % de su electricidad a partir de fuentes renovables, lo que le otorga una ventaja comparativa en el nuevo escenario energético global.
Por otro lado, insistió en que el Mercosur debe enfocarse en el fortalecimiento institucional y la transparencia, como elementos clave para ganar la confianza de los ciudadanos y del mercado internacional. “Un bloque creíble es un bloque fuerte”, afirmó, al tiempo que sostuvo que la unidad regional no debe ser solamente un discurso político, sino una estrategia concreta de desarrollo.
Por último, el presidente destacó que el porvenir del Mercosur estará condicionado por la habilidad de sus miembros para actuar con perspectiva, determinación y voluntad política. En su opinión, el proceso de integración no debería considerarse una elección, sino una exigencia. Con esta declaración, concluyó su intervención, reafirmando el compromiso de Paraguay con un grupo que, según expresó, debe enfrentar el mundo con aspiraciones, pero sin olvidar sus raíces compartidas.
